
Para Veran, Andreu, y todos aquellos (aunque no comenten) que leen y siguen a Razor
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Un disparo, uno solo y nada más por parte de la caravana bastó para alertarnos de su presencia. Cualquiera diría que si uno ve a un par personas fuertemente armadas, con servoarmaduras por añadido, lo mejor que puede hacer es estarse quitecito, y esperar que sean de la hermandad del acero cuando uno va a acercarse a venderle cosas... o al menos pasar tranquilamente y sin molestar, tal y como cualquier habitante del yermo sabe... Lo cual me hizo sospechar...
En su pequeño Convoy, solo hubo tres personas que dispararon, con miedo en su rostro. Un disparo de escopeta de mi compañera que tumbó al brahman y a uno de ellos, y dos dagas, lanzadas por mi, bastaron para terminar con su miserable existencia.
Iban bien ataviados como mercantes, bien protegidos y mejor armados... como si tuvieran una misión especifica...
-¡Marc! -oí de repente a mi espalda, sacandome de mis tribulaciones. Esclavos entrenados
"Chica lista" pensé cuando Cindy dentro de su servoarmadura negra me comentó esa teoría señalando parcamente sus cuellos.
Un collar de muerte, un instrumento explosivo... lo peor que se le puede hacer al ser humano...
Estaría triste si aun lo fuera...
-Marc, presta atención joder... se nos va a escapar esa recompensa si nosotros somos los buscados... y luego están las ordenes -me dijo mientras se acercaba. Coge el rifle laser y sigamos... nos hemos parado demasiado rato...
-Ya voy, ya voy -conteste pausadamente mientras me quitaba el casco para respirar al igual que ella.
Sentí como incluso el olor a letrina que poblaba el llano cerca de las cavernas cliffside era vivificante. Que la sangre de aquellos que nos habían disparado... era el color más bonito que podría encontrar un artista como yo en el yermo; de un vivo color escarlata, reflejando de forma densa los movimientos de las nubes del cielo... Una rata topo fue a beber de ella, rompiendo el equilibrio y mi ensoñación sanguinaria... Me comencé a mover en silencio, con mi espada en la mano... tanto que ni siquiera mi Cindy, que guardaba las cosas de forma metodica, se dió cuenta hasta que fue tarde... La sangre de la rata topo que estaba degollando lentamente, se mezclaba de forma simbiotica con la de aquel chico negro desnutrido que aun agonizaba en el suelo... el mundo, que me rodeaba era en realidad parte de un todo...
-Deja de hacer eso -me dijo Cindy nerviosa intentando no mirar en mi dirección. Me das miedo cuando pones esa mirada Marc...
Me vi reflejado en la sangre, y comprendí porque lo decía... Mi piel blanquecina, mis ojos abiertos de par en par, azules, enfermizos y mi sonrisa psicotica en la cara mientras lamía la espada, a la par que los pobres animales, el humano y la rata, pugnaban juntos por respirar...
Cindy me puso una mano en el hombro, y me atrajo hacia ella. Olía a fruta, aun estando complemente sudada, su pelo moreno contrastaba fuertemente con mis mechones rubios, su piel aceitunada y sus ojos verdes, siempre alegres... con mi mirada siniestra y delirante. Posiblemente fuera lo único que me alejaba de la locura...
Cuando me beso, desaparecí del yermo de nuevo, como cada vez que lo hacía... y volvía a un lugar mejor, al paraiso...
-Vamos Marc, Elis y Raymond nos esperan, y sin nosotros el escuadrón estaría perdido -dijo cogiendo su gigantesca escopeta. Ya sabes quienes somos... Skogul "la valkyria" e Inhyss "la serpiente"... lideres del último escuadrón renegado...
-Si, si... desde que nos nombró lideres el coronel Razor, has estado inaguantable... es una lastima, que ahora nos toque cazarlo por traición, ¿verdad? -dije lanzando dos cuchillos hacía donde se encontraban moribundos las dos criaturas. O al menos esa es la versión oficial... ¿verdad? -añadí con sorna.
El silencio, y su mirada esquiva, me respondieron mejor de lo que ella lo habria hecho nunca. Todavía seguía guardando cariño por aquel engendro maniático que siempre se encontraba en su armadura. Aquello me provocaba celos ciertamente... pero sin duda lo resolvería algún dia.
Me di cuenta entonces de que marchabamos, de que nos ibamos... ella guiaba, con su pequeña maravilla tecnológica en la muñeca parpadeando... ¿Donde nos reuniriamos con el resto? ¿Qué sitio de todo el yermo sería el escogido por el Pipboy de mi amada?
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-Soy vuestro presidente... Jhon Henry Eden... Ciudadanos, hoy he tenido un sueño... -mascullaba el robot del enclave levitando en el aire mientras el calor nos freía los sesos. ...una América...
Las palabras se pararon cuando el hombre pinza lanzado por Garusk impactó de lleno en el megafono volante. Así se divertían mis hermanos... mientras tanto yo, Razor... flotaba, desnudo de cuerpo completo, salvo mi respirador, en aguas que matarían a cualquier otro ser "vivo"...
Miré a las tres moles que me acompañaban, en mi busqueda por el yermo... dos de ellos lanzando hombres pinza, que luego comeríamos, y otro ridiculamente sentado en una roca, con gesto adusto, mientras con un par de lentes de rifle, intentaba leer un libro que había acaparado su atención...
Y les envidié como siempre lo he hecho... Sentí la quemazón en mi pecho de no ser portador de un simple VEF, de tener que mantener mi boca afilada lejos del aire... de tener esa piel escamosa y reptiliana de un insano color verde... Al menos lo hice hasta que note sus risas al mirarme...
-¡¡Razz tener cosita entre las piernas!! -gritaba Garusk desde la orilla.
-¡Mi hermano tiene razón! ¡Deberías irradiarte un poco más a ver si te crece la polla! -lo secundó Argrour mientras torturaba al hombre pinza pisoteandolo con malicia.
Yo me reí como uno más desde el centro del pequeño lago, pero la mirada que me dedicó Apolo me preocupó... él se había dado cuenta de lo que tenía implantado... Noté entonces como cerraba el libro, y como me miraba... hasta que sonriendo me gritó:
-No te preocupes, Razz... Entre nosotros no tenemos secretos, ¡enseñanos que puedes hacer con ese trasto! -me grito animandome desde la orilla.
Me toqué el pecho, justo encima del corazón, donde la valvula estaba cerrada para que mi cuerpo pudiera seguir artificialmente con sus funciones vitales... y apretando el resorte la giré... dejando que se abriera... interrumpiendo levemente mis constantes... y mi respiración.
V.A.T.S. Core... la última técnología prohibida...
La parte artificial de mi pecho comenzó a latir estimulando mi organismo, mis ojos se abrieron de par en par pudiendo contemplar cada uno de los miembros de los seres vivos que tenía delante, por separado, calculando el daño mientras el resto del mundo se movía a camara lenta.
La radiación que pululaba como un elemento más en mi cuerpo, pronto fue absorvida para poder alimentar el entramado mecanico que era mi pecho. Y entonces un flash como cada vez que lo usaba... y me moví a toda velocidad, consciente de que se había activado el nivel 2 del VAT... el dispositivo de ocultamiento... y la regulación artificial de los estimulos nerviosos... El mundo a mi alrededor era más lento... a medida que más salía del agua.
Mis compañeros, visiblemente asustados fueron a echar manos de las armas mientras veían mi rastro en el agua. Pisando furiosamente para ellos, caminando lentamente para mi. Cuando sacaron las pistolas que siempre llevaban escondidas, solo tuve que hacer una leve presión para arrancarselas... y entonces comencé a correr forzando aun más mi cuerpo... desactivando el camuflaje, pero llegando al nivel critico del cual no me atrevía a pasar... V.A.T.S. Inhybt...
Apunté a sus miembros sin nada más que mis manos, más orientado a derribarlos que a hacerles daño...
Aunque opusieron resistencia, para cuando el nucleo del V.A.T.S. anclado justo encima en mi corazón comenzó a parpadear en rojo, de forma alarmante antes de volverme a la normalidad... los tres "monstruos" más temidos del yermo sudaban profusamente desde el suelo mientras miraban con cierto temor mi rostro desencajado por el esfuerzo.
Cuando la valvula se cerró... caí de rodillas, sin aliento. Me apresuré a ponerme el respirador y a meterme de nuevo en el agua donde mi cuerpo recuperaría su estado normal de radiación por encima de los 500 gys, que es donde debiera estar. Me encontraba cansado, y dolorido, pues solo podía usar el V.A.T.S con mi servoarmadura diseñada a medida puesta, sino el fallo multiorganico era un riesgo a considerar.
-¡¡¡Razor!!! ¡¡Hijo de la gran puta!! -gritó Apolo claramente enfadado desde la orilla, sin atreverse a tocar el agua. ¿De donde sale un engendro como tu?¿Dónde se consigue una de esas maquinitas como la tuya?
Intenté reirme, mientras cogía aire para responderle:
-¡¡Solo si el bastardo de tu padre es tan rico como para pagar al mismisimo enclave y a Vault tec para que investiguen genetica y mecanicamente con tu mutación!! -grité antes de quedarme dormido de cansancio, flotando en las ponzoñosas aguas.
***
-Jr. hoy tenemos algo que hacer fuera del tanque de radiación -dijo la forma humana a la que siempre habría considerado mi padre. Hoy no son entrenamientos, o inyecciones...
Lo mire extrañado, normalmente siempre sobrevenían oleadas de dolor, inyección, bisturíes y un infierno de expresiones que no entendía como: "respuesta psicomotriz al 150%" "neurocinética por encima de los valores de estudio" "regeneración corporal" "absorción de rayos x y alpha constante". Pero luego siempre mi padre jugaba conmigo, aunque fuera con la mirada triste, enfundado en su bata blanca. Más tarde leíamos con el profesor teorías, retórica, matemáticas, finanzas y sobre todo, mi asignatura favorita, entrenamiento bélico...
Pero aquel día algo me decía que nada sería así... Papa estaba llorando... Mientras se aferraba a mi tanque...
Después de eso un fuerte golpe... y el cristal se tiño de rojo... Mientras todo el liquido se iba desvaneciendo dejando mi escualida piel verde al descubierto...
***
-Razor, hijo de perra, ¡despierta de una jodida vez! -me gritó Argrour mientras me golpeaba en la cara. Después del susto de antes llevas 3 horas durmiendo en el agua... hemos tenido que gastarnos un radaway para cogerte, imbecil...
En seguida me desentumecí, notando mi armadura alrededor mía, protegiendome como cada día. Tumbado boca arriba en una pequeña gruta, donde nos habíamos parado a guarecernos de la lluvia radioactiva, desperté más hambriento de lo que lo había hecho en meses. Al verme levantarme por mi propio pie, Garusk sorprendentemente se vinó hacia mi, y sin pudor ninguno a pesar de ser una criatura tembile y violenta me abrazo... mientras su cara denotaba una profunda preocupación.
-No hacer más Raz -dijo pronunciando todo lo civilizadamente que podía. Hermano Raz ser parte de familia... no usar poder nuclear salvo para lucha, y en momento necesario... tu no morir como otros hermanos...
No pude sino sentirme enternecido ante esta declaración por parte de un supermutante. Pero al separarme, Garusk fue el siguiente en posar su mano en mi hombro mientras con la otra me pasaba un trozo de hombre pinza perfectamente asado en su propio jugo, y mientras miraba hacia otro lado decir:
-Que sepas que para ser humano tu polla es normal... Bueno humano... lo siento, lo que seas... -dijo confuso. Que demonios... eres uno de los nuestros, y algún día iremos a presentarte a la matriarca...
-Así es -añadió Apolo con una sonrisa. No se lo que has vicisitudes has debido soportar en estos trágicos años... pero ya no estas solo. Eres Razor... solo Razor... ¿de acuerdo?
Al verle una mirada pícara en los ojos temí haber delirado en sueños, dando más información de la debida. Lo que me hizo dudar en gran medida de como actuar los momentos siguientes... a pesar de que casi me atraganto comiendo para diversión de mis "verdes hermanos".
Comimos y charlamos haciendo bromas sobre mi camaleonismo, sobre los mutantes y sus costumbres y sobre todo sobre mi miembro... Que si no tenía que avergonzarme, que no había hembras de mi especie... que a una hembra de supermutante, que sorprendentemente las había a estas alturas, no le duraría nada, siendo estas más grandes que los machos.
-¡Razor mira! -dijo Argrour señalando a Apolo apartado de todos justo antes de dormir, ya que a este mismo le tocaba la primera guardia.
En el claroscuro que provocaba el lento crepitar del fuego pude adivinar una grabadora de holocintas en la mano de Apolo... y como este iba grabando palabra a palabra una complicada narración al parecer sobre mi. Intenté saber más, pero Argrour se la arrebato de sus manos... y poniendo una cara feroz comenzó con voz pastosa a narrar ante la impotencia de su hermano mayor, que intentaba arrebatarsela.
-Soy "cerbero" la versión mejorada y heterosexual de Three Dog... -gritó a la holocinta. Hoy volveré a decir la verdad aunque duela... y la verdad es... que ¡¡los supermutantes de D.C. tomaremos esa puta ciudad de una vez por todas dentro de poco!!
Todos reimos ante su tono de voz y la pobre imitación del D.j. humano más escuchado del yermo... mientras ponía enfasis en apartarse de Apolo; que finalmente sacó la almadena y propiciando un enorme golpe le arranco del brazo la grabadora dejando este laxo y con un hueso partido.
-¿Qué haces imbeciloide? ¡Tardará toda la noche en sanar!
-Te lo mereces... ahora id a dormir como Garusk, después del día de cuidar al superheroe bionico hoy creo que lo merecemos. Mañana nos llegaremos a la escuela de Springvalley a por más comida humana... -añadió contundente. Ahora si tienen a bien disculparme
Mire la escena de Argrour acostandose dolorido mientras su brazo crepitaba al encajarse. Y no pude reprimir una sonrisa al decirle a Apolo.
-Si llevas un diario ten cuidado... por todos es sabido que da mala suerte... Pues el yermo esta lleno de gente que cuenta sus últimas vivencias en esos trastos.
El sonrió tetricamente y señalo a mi trozo de suelo, lleno de trapos sacados del petate de trapos que habíamos arracando a los habitantes del yermo tras matarlos, para que me acomodase.
-Quizás sea el tuyo... Allisteir Paul Tempeny... Junior... -me pareció oir en sueños antes de dormir.
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Al despertarnos todo estaba deliciosamente empapado e irradiado. Con lo que proseguimos nuestra marcha con las armas en ristre, seguros de que no nos atacaría ninguna criatura, ya que seguramente estaban esperando a que el sol volviera a salir.
Nos encontrabamos cerca de la escuela, donde según Apolo había numerosos bandidos, siempre aprovecharbles para raciones de viaje. Y según mi instinto y mis dotes de rastreador, donde se había dirigido mi presa días antes, camino a Bigtown si quería despistarnos, o a Megaton de no saber que la seguíamos.
Todos estabamos serios y en tensión frente al paramo que se abría delante del edificio. El viento soplaba a nuestro favor, y en la tierra los hierbajos no permitían cubrir nada salvo quizas la planta del pie... con lo que si tenían vigias posiblemente nos acribillarían un poco antes de poder entrar a matarlos uno a uno, con lentitud.
Cuando penetramos, sin embargo el panorama era bien distinto. Alguién ya había masacrado a toda aquella gente, de forma tosca pero talentosa. Manchas en las paredes perfectamente centricas, a media altura, indicaban limpieza y precisión en el disparo... pero no potencia. Su arma, posiblemente una pistola, mataba solo a pocos metros lo que me hacía deducir que se trataba de la chica del refugio.
Las salas estaban desiertas, solo adornadas por cadaveres y mobiliario demasiado antiguo. Sangre y aroma a viejo, dos de mis olores favoritos. Las paredes grises me producían cierta satisfacción por la formalidad y veteranía de un sitio donde antes las generaciones de niños adquirían conocimientos que no aplicarían en nada, transformado ahora en refugio para los descendientes de los que sobrevivieron de entre esos niños... donde debajaban aprender a todo intruso la verdadera brutalidad del yermo, si osaba entrar.
Al analizar el sitio creímos conveniente separarnos y explorar, por si en el tiempo que Apolo y los chicos no lo visitaban, un refugio hubiera podido surgir. Ellos fueron al sotano, y yo a las plantas más altas. Iba distraido, pensando quizás en cosas ya olvidadas, cuando algo me sorprendió... un pequeño grito. Alcé mi rifle de precisión y me fui moviendo poco a poco por las paredes; el grito era demasiado débil para ser de una criatura del yermo, pero demasiado agudo para tratarse de un humano o un necrofago.
-Estate quieta o te volveré a golpear... niña imbecil -oí decir al otro lado de una puerta.
Era la última habitación de la escuela, e irradiaba sordidez. Me fuí introduciendo en silencio... cercano a la pared como una sobra más. Olía a heces, mezclado con un olor dulzón, y a fuego recién apagado; pero el ambiente era tibio, placentero... en este sitio vivía alguien desde hace no mucho, alguien que se había visto librado o librada mágicamente de los bandidos y que había adecentado el lugar para hacerlo definitivamente suyo...
Y ese mismo instante a pesar de haber vivido en carne propia las calamidades del yermo, de haber visto morir a innumerables seres, bajo mi mano o de forma ajena... comprendí que no estaba preparado para aquello.
Un hombre, inexplicablemente gordo y sudoroso, nauseabundo... se hayaba desnudo, bombeando sus caderas con fuerza encima de lo que a medida que me acercaba más y más parecía una niña de edad cercana a los diez años.
La critaura se hayaba atada y amordazada, de ahí la poca fuerza de sus gritos de dolor. De su ceja izquierda manba la sangre, fruto quizás de un golpe por parte de su horrible violador.
Me quité el casco en silencio, dejando que mis ojitos membranosos se adaptaran al ambiente, captando cada detalle de la situación por si era necesarió intervenir... y entonces nuestras miradas se cruzaron...
Pensé quizás que lo que se reflejaba en su expresión era miedo hacia mi... pero me equivocaba...
"Matame, por favor..." parecían suplicar sus ojos llenos de sufrimiento.
Una subita oleada de ira me lleno de repente, y quitandome el respirador, grité al aire...
Un grito agudo, cargado de promesas sobre una horrible muerte... un sonido infernal que helaba la sangre...
El hombre se levantó de repente, buscando a tientas su arma, pero mis dos hileras de dientes afilados se cerraron sobre su hombro haciendo crujir sus huesos y verter su sangre. Noté un par de golpes en la servoarmadura, trantado de zafarse de mi, pero al arrancar el pedazo de carne de su cuerpo un chorro de sangre tibia surgió, y el tipo pareció caer al suelo sin fuerzas para desempeñar la única tarea que le quedaba... morir.
Mientras el pobre diablo se revolvía, miré a la niña. Desgarros vaginales serios, contusiones en la cara y el torso, desnutrición y una pequeña mancha de sangre bajo ella totalmente desconocida evidenciaban algún tipo de herida más. Me acerqué ya con el respirador y la desaté, además de quitarle la mordaza.
-¿Eres el diablo? ¿has venido por mi? -dijo entre lagrimas mirandome con el ojo que no tenía amoratado. Si es así hazlo rápido, el infierno no puede ser peor que esto.
Saqué una inyección de mi macuto, y la clavé lentamente en la femoral. Preparandome para llevarla un sitio mejor iluminada donde poder curar todas su heridas. Pero el bastardo moribundo de su padre con el rifle en la mano... no pareció estar de acuerdo cuando me iba...
Noté tres tiros, en la servoarmadura, que gracias a Dios fueron disparados desde un arma desde hacía mucho no reparada, con lo que carecían de la fuerza necesaria para atravesarla. Me volví enfurecido aun con la niña en brazos dispuesto a acabar con el verdadero demonio... pero Apolo de forma teatral apareció pisando el brazo con fuerza, haciendo crujir hasta el último hueso, mientras se inclinaba.
Garusk y Argrour aparecieron, y al verme sin casco y chorreando sangre comprendieron tan rápido como su hermano la situación, con lo qu se acercaron al humano malherido con una estudiada lentitud.
-No se qué ha pasado aquí hermano... pero veo por tu expresión que no tenemos tiempo para explicaciones. Dinos lo que hacer... -dijo Apolo sonriendo con expresión cruel.
-Devoradle vivo... hacedle sentir el infierno... Probad la carne fresca que no probais desde hace meses por consideración a mi... -dije mientras la niña tosía reclamando mi atención. Yo ya me he llevado una parte... Comeoslo... vivo...
-Por favor... no... -escuché gimotear mientras daba la espalda a la escena en busca de una habitación mejor iluminada.
Al darme la vuelta escuché como el refinado Apolo, el divertido Argrour y el tierno y sobreprotector Garusk, volvían a sus instintos primarios haciendo gritar de dolor al padre de la chiquilla que llevaba en mis brazos.
Antes de salir solo escuchaba gritos amortiguados por una mano, sentía como si trozos de carne fueran arrancados, el eco aplificaba el sonido de dientes masticando...
La naturaleza del yermo... hacía justicia eficientemente... y quizás de no ser por la pequeña que se hayaba en mis brazos, respirando en breves intervalos, inconsciente y desvalida, esperando la atención médica que podía proporcionarle... me hubiera unido al ritual... de devorar el alma de aquel humano...
Pasadas las horas, la chica estaba estabilizada, con sus heridas cosidas, y el tejido cicatrizando gracias a la ingente cantidad de estimulantes que le había administrado; por desgracía había sido tantas veces violada, que unas espantosas cicatrices quedarían en la zona inferior de por vida.
No fue sino pasado un rato cuando despertó, cuando por fin vi brillo en sus ojos:
-¿Ha muerto? -preguntó.
-Si hija, de la peor forma inimaginable -añadí intentando no parecer muy tétrico.
-Máteme entonces... no tengo a donde ir, y el yermo no es sino una criatura que dará cuenta de mi como lo harías vosotros con los humanos -dijo con una sonrisa en los labios y lágrimas en los ojos. Gracias por haberme curado al menos, podré morir de una forma digna.
Y entonces yo, Razor, llevé a cabo la única acción en mi vida de la que realmente nunca me he arrepentido. Me quité el guante, cogí su mano y mientras me acercaba, consciente de mi horrible aspecto le sonreí.
-Vendrás con nosotros pequeña... Te dejaremos en Megaton, y te daré chapas para proporcionarte un hogar durante muchos años.
La niña abrió entonces mucho los ojos, y se derrumbó junto con esa fachada fría que parecía envolverla, gimoteando "gracias" entre sus llantos.
Y quizá al ser cosa del karma, miré al cielo y por el único hueco del techo, vi el cielo azul fuera del edifico, y el mundo parecía ser hermoso... incluso para mi.

