Fallout Monsters: Capitulo 2



Para Veran, Andreu, y todos aquellos (aunque no comenten) que leen y siguen a Razor
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Un disparo, uno solo y nada más por parte de la caravana bastó para alertarnos de su presencia. Cualquiera diría que si uno ve a un par personas fuertemente armadas, con servoarmaduras por añadido, lo mejor que puede hacer es estarse quitecito, y esperar que sean de la hermandad del acero cuando uno va a acercarse a venderle cosas... o al menos pasar tranquilamente y sin molestar, tal y como cualquier habitante del yermo sabe... Lo cual me hizo sospechar...
En su pequeño Convoy, solo hubo tres personas que dispararon, con miedo en su rostro. Un disparo de escopeta de mi compañera que tumbó al brahman y a uno de ellos, y dos dagas, lanzadas por mi, bastaron para terminar con su miserable existencia.
Iban bien ataviados como mercantes, bien protegidos y mejor armados... como si tuvieran una misión especifica...

-¡Marc! -oí de repente a mi espalda, sacandome de mis tribulaciones. Esclavos entrenados

"Chica lista" pensé cuando Cindy dentro de su servoarmadura negra me comentó esa teoría señalando parcamente sus cuellos.
Un collar de muerte, un instrumento explosivo... lo peor que se le puede hacer al ser humano...
Estaría triste si aun lo fuera...

-Marc, presta atención joder... se nos va a escapar esa recompensa si nosotros somos los buscados... y luego están las ordenes -me dijo mientras se acercaba. Coge el rifle laser y sigamos... nos hemos parado demasiado rato...

-Ya voy, ya voy -conteste pausadamente mientras me quitaba el casco para respirar al igual que ella.

Sentí como incluso el olor a letrina que poblaba el llano cerca de las cavernas cliffside era vivificante. Que la sangre de aquellos que nos habían disparado... era el color más bonito que podría encontrar un artista como yo en el yermo; de un vivo color escarlata, reflejando de forma densa los movimientos de las nubes del cielo... Una rata topo fue a beber de ella, rompiendo el equilibrio y mi ensoñación sanguinaria... Me comencé a mover en silencio, con mi espada en la mano... tanto que ni siquiera mi Cindy, que guardaba las cosas de forma metodica, se dió cuenta hasta que fue tarde... La sangre de la rata topo que estaba degollando lentamente, se mezclaba de forma simbiotica con la de aquel chico negro desnutrido que aun agonizaba en el suelo... el mundo, que me rodeaba era en realidad parte de un todo...

-Deja de hacer eso -me dijo Cindy nerviosa intentando no mirar en mi dirección. Me das miedo cuando pones esa mirada Marc...

Me vi reflejado en la sangre, y comprendí porque lo decía... Mi piel blanquecina, mis ojos abiertos de par en par, azules, enfermizos y mi sonrisa psicotica en la cara mientras lamía la espada, a la par que los pobres animales, el humano y la rata, pugnaban juntos por respirar...
Cindy me puso una mano en el hombro, y me atrajo hacia ella. Olía a fruta, aun estando complemente sudada, su pelo moreno contrastaba fuertemente con mis mechones rubios, su piel aceitunada y sus ojos verdes, siempre alegres... con mi mirada siniestra y delirante. Posiblemente fuera lo único que me alejaba de la locura...
Cuando me beso, desaparecí del yermo de nuevo, como cada vez que lo hacía... y volvía a un lugar mejor, al paraiso...

-Vamos Marc, Elis y Raymond nos esperan, y sin nosotros el escuadrón estaría perdido -dijo cogiendo su gigantesca escopeta. Ya sabes quienes somos... Skogul "la valkyria" e Inhyss "la serpiente"... lideres del último escuadrón renegado...

-Si, si... desde que nos nombró lideres el coronel Razor, has estado inaguantable... es una lastima, que ahora nos toque cazarlo por traición, ¿verdad? -dije lanzando dos cuchillos hacía donde se encontraban moribundos las dos criaturas. O al menos esa es la versión oficial... ¿verdad? -añadí con sorna.

El silencio, y su mirada esquiva, me respondieron mejor de lo que ella lo habria hecho nunca. Todavía seguía guardando cariño por aquel engendro maniático que siempre se encontraba en su armadura. Aquello me provocaba celos ciertamente... pero sin duda lo resolvería algún dia.

Me di cuenta entonces de que marchabamos, de que nos ibamos... ella guiaba, con su pequeña maravilla tecnológica en la muñeca parpadeando... ¿Donde nos reuniriamos con el resto? ¿Qué sitio de todo el yermo sería el escogido por el Pipboy de mi amada?

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-Soy vuestro presidente... Jhon Henry Eden... Ciudadanos, hoy he tenido un sueño... -mascullaba el robot del enclave levitando en el aire mientras el calor nos freía los sesos. ...una América...

Las palabras se pararon cuando el hombre pinza lanzado por Garusk impactó de lleno en el megafono volante. Así se divertían mis hermanos... mientras tanto yo, Razor... flotaba, desnudo de cuerpo completo, salvo mi respirador, en aguas que matarían a cualquier otro ser "vivo"...
Miré a las tres moles que me acompañaban, en mi busqueda por el yermo... dos de ellos lanzando hombres pinza, que luego comeríamos, y otro ridiculamente sentado en una roca, con gesto adusto, mientras con un par de lentes de rifle, intentaba leer un libro que había acaparado su atención...
Y les envidié como siempre lo he hecho... Sentí la quemazón en mi pecho de no ser portador de un simple VEF, de tener que mantener mi boca afilada lejos del aire... de tener esa piel escamosa y reptiliana de un insano color verde... Al menos lo hice hasta que note sus risas al mirarme...

-¡¡Razz tener cosita entre las piernas!! -gritaba Garusk desde la orilla.

-¡Mi hermano tiene razón! ¡Deberías irradiarte un poco más a ver si te crece la polla! -lo secundó Argrour mientras torturaba al hombre pinza pisoteandolo con malicia.

Yo me reí como uno más desde el centro del pequeño lago, pero la mirada que me dedicó Apolo me preocupó... él se había dado cuenta de lo que tenía implantado... Noté entonces como cerraba el libro, y como me miraba... hasta que sonriendo me gritó:

-No te preocupes, Razz... Entre nosotros no tenemos secretos, ¡enseñanos que puedes hacer con ese trasto! -me grito animandome desde la orilla.

Me toqué el pecho, justo encima del corazón, donde la valvula estaba cerrada para que mi cuerpo pudiera seguir artificialmente con sus funciones vitales... y apretando el resorte la giré... dejando que se abriera... interrumpiendo levemente mis constantes... y mi respiración.
V.A.T.S. Core... la última técnología prohibida...
La parte artificial de mi pecho comenzó a latir estimulando mi organismo, mis ojos se abrieron de par en par pudiendo contemplar cada uno de los miembros de los seres vivos que tenía delante, por separado, calculando el daño mientras el resto del mundo se movía a camara lenta.
La radiación que pululaba como un elemento más en mi cuerpo, pronto fue absorvida para poder alimentar el entramado mecanico que era mi pecho. Y entonces un flash como cada vez que lo usaba... y me moví a toda velocidad, consciente de que se había activado el nivel 2 del VAT... el dispositivo de ocultamiento... y la regulación artificial de los estimulos nerviosos... El mundo a mi alrededor era más lento... a medida que más salía del agua.
Mis compañeros, visiblemente asustados fueron a echar manos de las armas mientras veían mi rastro en el agua. Pisando furiosamente para ellos, caminando lentamente para mi. Cuando sacaron las pistolas que siempre llevaban escondidas, solo tuve que hacer una leve presión para arrancarselas... y entonces comencé a correr forzando aun más mi cuerpo... desactivando el camuflaje, pero llegando al nivel critico del cual no me atrevía a pasar... V.A.T.S. Inhybt...
Apunté a sus miembros sin nada más que mis manos, más orientado a derribarlos que a hacerles daño...
Aunque opusieron resistencia, para cuando el nucleo del V.A.T.S. anclado justo encima en mi corazón comenzó a parpadear en rojo, de forma alarmante antes de volverme a la normalidad... los tres "monstruos" más temidos del yermo sudaban profusamente desde el suelo mientras miraban con cierto temor mi rostro desencajado por el esfuerzo.
Cuando la valvula se cerró... caí de rodillas, sin aliento. Me apresuré a ponerme el respirador y a meterme de nuevo en el agua donde mi cuerpo recuperaría su estado normal de radiación por encima de los 500 gys, que es donde debiera estar. Me encontraba cansado, y dolorido, pues solo podía usar el V.A.T.S con mi servoarmadura diseñada a medida puesta, sino el fallo multiorganico era un riesgo a considerar.

-¡¡¡Razor!!! ¡¡Hijo de la gran puta!! -gritó Apolo claramente enfadado desde la orilla, sin atreverse a tocar el agua. ¿De donde sale un engendro como tu?¿Dónde se consigue una de esas maquinitas como la tuya?

Intenté reirme, mientras cogía aire para responderle:

-¡¡Solo si el bastardo de tu padre es tan rico como para pagar al mismisimo enclave y a Vault tec para que investiguen genetica y mecanicamente con tu mutación!! -grité antes de quedarme dormido de cansancio, flotando en las ponzoñosas aguas.

***

-Jr. hoy tenemos algo que hacer fuera del tanque de radiación -dijo la forma humana a la que siempre habría considerado mi padre. Hoy no son entrenamientos, o inyecciones...

Lo mire extrañado, normalmente siempre sobrevenían oleadas de dolor, inyección, bisturíes y un infierno de expresiones que no entendía como: "respuesta psicomotriz al 150%" "neurocinética por encima de los valores de estudio" "regeneración corporal" "absorción de rayos x y alpha constante". Pero luego siempre mi padre jugaba conmigo, aunque fuera con la mirada triste, enfundado en su bata blanca. Más tarde leíamos con el profesor teorías, retórica, matemáticas, finanzas y sobre todo, mi asignatura favorita, entrenamiento bélico...
Pero aquel día algo me decía que nada sería así... Papa estaba llorando... Mientras se aferraba a mi tanque...
Después de eso un fuerte golpe... y el cristal se tiño de rojo... Mientras todo el liquido se iba desvaneciendo dejando mi escualida piel verde al descubierto...

***

-
Razor, hijo de perra, ¡despierta de una jodida vez! -me gritó Argrour mientras me golpeaba en la cara. Después del susto de antes llevas 3 horas durmiendo en el agua... hemos tenido que gastarnos un radaway para cogerte, imbecil...

En seguida me desentumecí, notando mi armadura alrededor mía, protegiendome como cada día. Tumbado boca arriba en una pequeña gruta, donde nos habíamos parado a guarecernos de la lluvia radioactiva, desperté más hambriento de lo que lo había hecho en meses. Al verme levantarme por mi propio pie, Garusk sorprendentemente se vinó hacia mi, y sin pudor ninguno a pesar de ser una criatura tembile y violenta me abrazo... mientras su cara denotaba una profunda preocupación.

-No hacer más Raz -dijo pronunciando todo lo civilizadamente que podía. Hermano Raz ser parte de familia... no usar poder nuclear salvo para lucha, y en momento necesario... tu no morir como otros hermanos...

No pude sino sentirme enternecido ante esta declaración por parte de un supermutante. Pero al separarme, Garusk fue el siguiente en posar su mano en mi hombro mientras con la otra me pasaba un trozo de hombre pinza perfectamente asado en su propio jugo, y mientras miraba hacia otro lado decir:

-Que sepas que para ser humano tu polla es normal... Bueno humano... lo siento, lo que seas... -dijo confuso. Que demonios... eres uno de los nuestros, y algún día iremos a presentarte a la matriarca...

-Así es -añadió Apolo con una sonrisa. No se lo que has vicisitudes has debido soportar en estos trágicos años... pero ya no estas solo. Eres Razor... solo Razor... ¿de acuerdo?

Al verle una mirada pícara en los ojos temí haber delirado en sueños, dando más información de la debida. Lo que me hizo dudar en gran medida de como actuar los momentos siguientes... a pesar de que casi me atraganto comiendo para diversión de mis "verdes hermanos".
Comimos y charlamos haciendo bromas sobre mi camaleonismo, sobre los mutantes y sus costumbres y sobre todo sobre mi miembro... Que si no tenía que avergonzarme, que no había hembras de mi especie... que a una hembra de supermutante, que sorprendentemente las había a estas alturas, no le duraría nada, siendo estas más grandes que los machos.

-¡Razor mira! -dijo Argrour señalando a Apolo apartado de todos justo antes de dormir, ya que a este mismo le tocaba la primera guardia.

En el claroscuro que provocaba el lento crepitar del fuego pude adivinar una grabadora de holocintas en la mano de Apolo... y como este iba grabando palabra a palabra una complicada narración al parecer sobre mi. Intenté saber más, pero Argrour se la arrebato de sus manos... y poniendo una cara feroz comenzó con voz pastosa a narrar ante la impotencia de su hermano mayor, que intentaba arrebatarsela.

-Soy "cerbero" la versión mejorada y heterosexual de Three Dog... -gritó a la holocinta. Hoy volveré a decir la verdad aunque duela... y la verdad es... que ¡¡los supermutantes de D.C. tomaremos esa puta ciudad de una vez por todas dentro de poco!!

Todos reimos ante su tono de voz y la pobre imitación del D.j. humano más escuchado del yermo... mientras ponía enfasis en apartarse de Apolo; que finalmente sacó la almadena y propiciando un enorme golpe le arranco del brazo la grabadora dejando este laxo y con un hueso partido.

-¿Qué haces imbeciloide? ¡Tardará toda la noche en sanar!

-Te lo mereces... ahora id a dormir como Garusk, después del día de cuidar al superheroe bionico hoy creo que lo merecemos. Mañana nos llegaremos a la escuela de Springvalley a por más comida humana... -añadió contundente. Ahora si tienen a bien disculparme

Mire la escena de Argrour acostandose dolorido mientras su brazo crepitaba al encajarse. Y no pude reprimir una sonrisa al decirle a Apolo.

-Si llevas un diario ten cuidado... por todos es sabido que da mala suerte... Pues el yermo esta lleno de gente que cuenta sus últimas vivencias en esos trastos.

El sonrió tetricamente y señalo a mi trozo de suelo, lleno de trapos sacados del petate de trapos que habíamos arracando a los habitantes del yermo tras matarlos, para que me acomodase.

-Quizás sea el tuyo... Allisteir Paul Tempeny... Junior... -me pareció oir en sueños antes de dormir.

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Al despertarnos todo estaba deliciosamente empapado e irradiado. Con lo que proseguimos nuestra marcha con las armas en ristre, seguros de que no nos atacaría ninguna criatura, ya que seguramente estaban esperando a que el sol volviera a salir.
Nos encontrabamos cerca de la escuela, donde según Apolo había numerosos bandidos, siempre aprovecharbles para raciones de viaje. Y según mi instinto y mis dotes de rastreador, donde se había dirigido mi presa días antes, camino a Bigtown si quería despistarnos, o a Megaton de no saber que la seguíamos.
Todos estabamos serios y en tensión frente al paramo que se abría delante del edificio. El viento soplaba a nuestro favor, y en la tierra los hierbajos no permitían cubrir nada salvo quizas la planta del pie... con lo que si tenían vigias posiblemente nos acribillarían un poco antes de poder entrar a matarlos uno a uno, con lentitud.
Cuando penetramos, sin embargo el panorama era bien distinto. Alguién ya había masacrado a toda aquella gente, de forma tosca pero talentosa. Manchas en las paredes perfectamente centricas, a media altura, indicaban limpieza y precisión en el disparo... pero no potencia. Su arma, posiblemente una pistola, mataba solo a pocos metros lo que me hacía deducir que se trataba de la chica del refugio.
Las salas estaban desiertas, solo adornadas por cadaveres y mobiliario demasiado antiguo. Sangre y aroma a viejo, dos de mis olores favoritos. Las paredes grises me producían cierta satisfacción por la formalidad y veteranía de un sitio donde antes las generaciones de niños adquirían conocimientos que no aplicarían en nada, transformado ahora en refugio para los descendientes de los que sobrevivieron de entre esos niños... donde debajaban aprender a todo intruso la verdadera brutalidad del yermo, si osaba entrar.
Al analizar el sitio creímos conveniente separarnos y explorar, por si en el tiempo que Apolo y los chicos no lo visitaban, un refugio hubiera podido surgir. Ellos fueron al sotano, y yo a las plantas más altas. Iba distraido, pensando quizás en cosas ya olvidadas, cuando algo me sorprendió... un pequeño grito. Alcé mi rifle de precisión y me fui moviendo poco a poco por las paredes; el grito era demasiado débil para ser de una criatura del yermo, pero demasiado agudo para tratarse de un humano o un necrofago.

-Estate quieta o te volveré a golpear... niña imbecil -oí decir al otro lado de una puerta.

Era la última habitación de la escuela, e irradiaba sordidez. Me fuí introduciendo en silencio... cercano a la pared como una sobra más. Olía a heces, mezclado con un olor dulzón, y a fuego recién apagado; pero el ambiente era tibio, placentero... en este sitio vivía alguien desde hace no mucho, alguien que se había visto librado o librada mágicamente de los bandidos y que había adecentado el lugar para hacerlo definitivamente suyo...
Y ese mismo instante a pesar de haber vivido en carne propia las calamidades del yermo, de haber visto morir a innumerables seres, bajo mi mano o de forma ajena... comprendí que no estaba preparado para aquello.
Un hombre, inexplicablemente gordo y sudoroso, nauseabundo... se hayaba desnudo, bombeando sus caderas con fuerza encima de lo que a medida que me acercaba más y más parecía una niña de edad cercana a los diez años.
La critaura se hayaba atada y amordazada, de ahí la poca fuerza de sus gritos de dolor. De su ceja izquierda manba la sangre, fruto quizás de un golpe por parte de su horrible violador.
Me quité el casco en silencio, dejando que mis ojitos membranosos se adaptaran al ambiente, captando cada detalle de la situación por si era necesarió intervenir... y entonces nuestras miradas se cruzaron...
Pensé quizás que lo que se reflejaba en su expresión era miedo hacia mi... pero me equivocaba...
"Matame, por favor..." parecían suplicar sus ojos llenos de sufrimiento.

Una subita oleada de ira me lleno de repente, y quitandome el respirador, grité al aire...
Un grito agudo, cargado de promesas sobre una horrible muerte... un sonido infernal que helaba la sangre...

El hombre se levantó de repente, buscando a tientas su arma, pero mis dos hileras de dientes afilados se cerraron sobre su hombro haciendo crujir sus huesos y verter su sangre. Noté un par de golpes en la servoarmadura, trantado de zafarse de mi, pero al arrancar el pedazo de carne de su cuerpo un chorro de sangre tibia surgió, y el tipo pareció caer al suelo sin fuerzas para desempeñar la única tarea que le quedaba... morir.
Mientras el pobre diablo se revolvía, miré a la niña. Desgarros vaginales serios, contusiones en la cara y el torso, desnutrición y una pequeña mancha de sangre bajo ella totalmente desconocida evidenciaban algún tipo de herida más. Me acerqué ya con el respirador y la desaté, además de quitarle la mordaza.

-¿Eres el diablo? ¿has venido por mi? -dijo entre lagrimas mirandome con el ojo que no tenía amoratado. Si es así hazlo rápido, el infierno no puede ser peor que esto.

Saqué una inyección de mi macuto, y la clavé lentamente en la femoral. Preparandome para llevarla un sitio mejor iluminada donde poder curar todas su heridas. Pero el bastardo moribundo de su padre con el rifle en la mano... no pareció estar de acuerdo cuando me iba...
Noté tres tiros, en la servoarmadura, que gracias a Dios fueron disparados desde un arma desde hacía mucho no reparada, con lo que carecían de la fuerza necesaria para atravesarla. Me volví enfurecido aun con la niña en brazos dispuesto a acabar con el verdadero demonio... pero Apolo de forma teatral apareció pisando el brazo con fuerza, haciendo crujir hasta el último hueso, mientras se inclinaba.
Garusk y Argrour aparecieron, y al verme sin casco y chorreando sangre comprendieron tan rápido como su hermano la situación, con lo qu se acercaron al humano malherido con una estudiada lentitud.

-No se qué ha pasado aquí hermano... pero veo por tu expresión que no tenemos tiempo para explicaciones. Dinos lo que hacer... -dijo Apolo sonriendo con expresión cruel.

-Devoradle vivo... hacedle sentir el infierno... Probad la carne fresca que no probais desde hace meses por consideración a mi... -dije mientras la niña tosía reclamando mi atención. Yo ya me he llevado una parte... Comeoslo... vivo...

-Por favor... no... -escuché gimotear mientras daba la espalda a la escena en busca de una habitación mejor iluminada.

Al darme la vuelta escuché como el refinado Apolo, el divertido Argrour y el tierno y sobreprotector Garusk, volvían a sus instintos primarios haciendo gritar de dolor al padre de la chiquilla que llevaba en mis brazos.
Antes de salir solo escuchaba gritos amortiguados por una mano, sentía como si trozos de carne fueran arrancados, el eco aplificaba el sonido de dientes masticando...
La naturaleza del yermo... hacía justicia eficientemente... y quizás de no ser por la pequeña que se hayaba en mis brazos, respirando en breves intervalos, inconsciente y desvalida, esperando la atención médica que podía proporcionarle... me hubiera unido al ritual... de devorar el alma de aquel humano...

Pasadas las horas, la chica estaba estabilizada, con sus heridas cosidas, y el tejido cicatrizando gracias a la ingente cantidad de estimulantes que le había administrado; por desgracía había sido tantas veces violada, que unas espantosas cicatrices quedarían en la zona inferior de por vida.
No fue sino pasado un rato cuando despertó, cuando por fin vi brillo en sus ojos:

-¿Ha muerto? -preguntó.

-Si hija, de la peor forma inimaginable -añadí intentando no parecer muy tétrico.

-Máteme entonces... no tengo a donde ir, y el yermo no es sino una criatura que dará cuenta de mi como lo harías vosotros con los humanos -dijo con una sonrisa en los labios y lágrimas en los ojos. Gracias por haberme curado al menos, podré morir de una forma digna.

Y entonces yo, Razor, llevé a cabo la única acción en mi vida de la que realmente nunca me he arrepentido. Me quité el guante, cogí su mano y mientras me acercaba, consciente de mi horrible aspecto le sonreí.

-Vendrás con nosotros pequeña... Te dejaremos en Megaton, y te daré chapas para proporcionarte un hogar durante muchos años.

La niña abrió entonces mucho los ojos, y se derrumbó junto con esa fachada fría que parecía envolverla, gimoteando "gracias" entre sus llantos.
Y quizá al ser cosa del karma, miré al cielo y por el único hueco del techo, vi el cielo azul fuera del edifico, y el mundo parecía ser hermoso... incluso para mi.

Fallout: Monsters Capítulo 1





El yermo, esa infecta extensión de tierra en la que todo el mundo, viejos o jovenes, recordaban un pasado brillante de comodidades y razón, se alzaba perezoso ante mi mientras ajustaba el rifle como una mañana más. Poco más que trozos de casas ofrecían refugio, fosas septicas radiadas era lo más parecido a agua limpia en ese area y cadaveres de bandidos o mutaciones espeluznantes de animales antes corrientes, se transformaban en raciones de viaje. Que te levantaras al día siguiente vivo o muerto dependía de tres cosas: tu cerebro, la cantidad de balas que poseyeras y la calidad del arma con la que las aplicases; por suerte para mi, poseía al menos dos de esas tres máximas para la supervivencia, y digamos que las balas... se podían conseguir con relativa facilidad en un mundo post apocaliptico en el que todo el mundo te dispara.

Tras contemplar el amanecer en la última guardia, el mundo parecía mostrar aun cierta belleza.
La luz de sol entraba dramáticamente en escena, espantando la oscuridad, y mientras lo hacía, paso a paso, como un actor que se encamina hacia el centro del escenario, sus claroscuros iluminaban a la poca vida que aun quedaba, despertandola con caricias y promesas de un día duro que aun no había comenzado. Me encontraba tan extasiado en el romanticismo de mis propios pensamientos que apenas si pude ver al supermutante que se acercaba por detrás con un inmenso cuchillo, exhibiendo una sonrisa. Todo acabo rápido.

-¡¡¡ Razoor!! -gritó a mis espaldas la mole verde mientras partía un trozo de carne recien cocinada. Comer tu... yo mismo degollar rata topo y asar... tu probar, mi propia receta -añadió con un ademán de orgullo.

Lo mire con extrañeza, aunque sonriente, a traves de la servoarmadura. Me seguía resultando extraño, que precisamente los supermutantes, la escoria bruta y armada del yermo, fueran los únicos que me aceptaban.

-De acuerdo Garusk, ahora mismo voy... -le dije dandole una palmadita en la espalda. Sabes que tengo que quitarme el casco y el respirador para comer, ¿verdad?

Mi gigantesco compañero asintió de forma bobalicona y se dió la vuelta para bajar al campamento, donde mis otros dos compañeros ya daban cuenta de las provisiones. No pude evitar sentir un escalofrío al ver la almadena colgada de su espalda, recordando que pocos meses antes estuve a punto de morir a causa de ella.
Mientras yo también bajaba, desabrochando las correas del casco, comencé a darme cuenta del tiempo que llevaba con este grupo, ahora más mi familia que mis compañeros, y de como eran totalmente diferentes unos a otros, contrario a la creencia general de que todos esa clase de engendros bárbaros eran iguales. Garusk era sin duda el más fuerte y grande, con más experiencia de combate cuerpo a cuerpo, la piel de un verde más apagado y los ojos saltones de un negro profundo, así como con la menor inteligencia, vestido con trozos de otras "armaduras" que arrebatabamos a los "humanos" del yermo; siempre destacaba en dos cosas, la ferocidad con los enemigos y la bondad con los amigos, aunque apenas supiera pronunciar correctamente cualquier palabra con esa mandibula que medio colgaba de su cabeza.

-¡Razor! Maldito cerebro de tostador, ¡ven antes de que nos zampemos todo lo que queda! -grito Argrour desde al lado de una llama inmensa dentro de un barril.

Al ir bajando por el angosto sendero de piedra hasta la grieta donde nos habíamos apeado la noche anterior, el casco cedió por fin, dejando solo pegado a mi cara el respirador artificial sin el cual no podría vivir. La mirada de mis amigos se endureció al ver mi rostro la primera vez del día, como hacían siempre, y, para variar, después comenzaron a reir los tres al unisono, mientras proferían comentarios del estilo: "¡es imposible! eres incluso más feo que nosotros", "te has levantado con mala cara, compañero". Y era verdad, al mirarme en la superficie bruñida del peto de Argrour pute contemplar mi extraordinaria belleza. Pude ver mi cara afilada, mi piel de un blanco malsano, mis ojos hundidos en sendas fosas, de un color amarillo brillante, rasgados como cualquier animal, ausentes de párpados, y aunque la tapaba el respirador con su sonido siempre inquietante al coger y expulsar aire, pude ver mi boca llena de dientes afilados sonriendome, a mi, Jhon Markus "Razor" el mayor engendro del yermo, la mayor mutación humana en los últimos cincuenta años.

-¿Podrías dejar de mirarte al espejo Razor, amigo mio? -dijo Apolo con pomposidad. Comparte nuestras escasas y exiguas viandas, antes de proseguir el viaje.

Agrour era el perfil básico de supermutante, musculoso, alto, protegido por una coraza metálica que podría salvarle la vida mientras le disparaban, de un tono de verde más brillante, de ojos sorprendetemente claros, y sonrisa aterradora. Este era agresivo y malhablado, de golpe fácil y gatillo aun más, borracho y pendenciero, disfrutaba de su vida de mutante de una forma optimista, cercana al "Carpe diem" como solía decir Apolo de forma enresevesada, disfrutando de los pequeños placeres del yermo, como las dulces antenas de hormiga incendiaria o las gónadas del hombre pinza al vapor, enemigos a los que abatía con el lanzacohetes o la ametralladora pesada que siempre parecía llevar a mano en el momento necesario.
Apolo al contrario que todos los demás, era el supermutante más extraño del mundo. Inteligente e instruido, de habla culta, se jactaba de haber leido una colección completa de libros de un tipo conocido en los tiempos "felices" como "Shakesperare". Teatral y melodramático amenizaba siempre la compañía con sus historias, y con sus representaciones improvisadas. No tan alto como sus dos hermanos, era corpulento como todos los de su raza, pero de formas más estilizadas, lo cual le hacía tener un aspecto casi "humano" de no ser por el color verde de su piel, más apagado y parduzco, por las enormes pistolas modificadas, que solo alguien de fuerza sobrehumana podría sostener, y por sus rasgos faciles, similares a su hermano pequeño Argrour, que le hacían seguir siendo un monstruo, muy a su pesar.

-Ya voy, ya voy -dije cogiendo un trozo especialmente blando de carne y llevandomelo a la boca tras haber contenido unos instantes la respiración.

-¿Porque tienes que usar ese cacharro metálico para respirar Razor? -me preguntó por enesima vez Argrour.

Como estaba demasiado ocupado intentando comer y no morirme a la vez no hice mucho caso del comentario, a lo que Apolo salió en mi ayuda diciendo.

-Hermano idiota, lo ha dicho varias veces. Su condición se debe a que él no puede filtrar en sus pulmones de una forma eficaz el nitrogeno y el dioxido de carbono presentes en el aire, por lo que puede llegar a sufrir un fallo multiorganico si respira el aire sin ese filtro -explico de forma petulante con multitud de gestos. Es por eso que debe usar esa armadura, legada de su padre, un renegado, para poder sobrevivir.

Al terminar de comer y ver las caras de esfuerzo mental de todos al intentar explicar mi situación no pude reprimir la risa a traves del respirador, a lo que todos se unieron momentos después.

-El aire normal para mi es veneno, y si lo respiro sin esta lata de conservas, morire -dije mientras me colocaba el casco. Y ahora en marcha...

Recogimos nuestras cosas, y dejamos ardiendo el bidon hasta que se apagase. Colgamos nuestros enseres en el brahman de carga, que algún día sabíamos que nos comeriamos, y nos dispusimos a seguir nuestro camino hacia Germantown, donde se decía que había muchos de los "nuestros" capturados en la comisaría, y a los que podríamos prestar ayuda, y unificar de paso grupos en pos de una mejor defensa.
El camino fue tranquilo, sin algo más que un par de ratas topo, mutascorpious y perros que incrementaron nuestras despensas, y un par de bandidos que lo hicieron también pero solo para mis compañeros, pues yo me negaba a comer carne "humana".
Pero entonces a mediados del día, nos llegó el premio gordo. Mercenarios, cazarrecompensas, y bastante bien armados... pero desprevenidos.
Di las ordenes precisas a mis compañeros, que confiaban en mi criterio táctico, y nos dispusimos a ambos lados del camino justo a la entrada del puente, mientras yo me alejaba lo sufiente para tenerlos a tiro con el rifle. Mi señal, un disparo al que tuviera el mayor arma... entonces todo comenzaría.
Para lo bien armados que estaban, y el grupo que eran, seis personas, la acción transcurrió rápida. Un primer disparo bien dirigido a la cabeza del lider, que cayó pesadamente al suelo, seguida de dispados a sendos lados con la ametralladora pesada de Argrour y las magnum de Apolo remataron al los cuatro primeros miembros, y cuando el resto intento reagruparse tras el brahman, dos golpes de almadena parecieron ser suficientes para reventar las cabezas de los supervivientes.
Cuando comenzamos a registrar el botin, nos sentiamos exultantes. Un rifle laser con cargas, varios misiles para el lanzacohetes de Agrour, material para reparar las armaduras, así como armaduras nuevas, una almadena nueva, doscientas chapas, un brahman apenas cansado, agua limpia y comida sin raciacion, estimulantes para nuestras heridas y rad-x. Demasiado bueno para ser verdad.
Cuando miré el cartel que portaba el lider en las manos en el momento del ataque lo comprendí todo, y lejos de preocuparme me regocije ante la perspectiva de un trabajo nuevo que podríamos llevar a cabo nosotros.

"Mensaje del enclave a todos los cazarecompensas del yermo. Se ofrecen 500000 chapas por este hombre, y 20000 por su hija. Fotos adjuntas. Vivos o muertos. Se dobla la recompensa si se hayan vivos"

Miré la foto de un hombre corriente, algo mayor, de aspecto estudioso. Y pense que un millon de chapas si lo llevabamos vivo era demasiado bonito para ser verdad. Pero al mirar la foto de la chica, palidecí ampliamente.

-¡¡Hija de putaaaa!! -grite mientras maldecía. Maldita sea, debía haberle volado la cabeza, y 20000 chapas serían nuestras... ¡joder!

Mis compañeros se acercaron alarmados por verme así, y comenzaron a mirar la foto extrañados, pero solo Apolo lo comprendió. La chica era menuda, pelirroja, de ojos claros, atlética y armada, iba vestida con un mono azul con tan solo un número: 101

-Razor, amigo mío... esa es la chica que vimos al lado del refugio ¿verdad? -me dijo Apolo con gesto serio. A la que no quisiste disparar ¿verdad?

Asentí con la cabeza mientras daba golpes al rifle, frustrado por la idea de haber dejado escapar 20000 chapas por compasión. Pero el golpe que me dió Apolo en el estómago, me dobló de dolor aun a pesar de tener la armadura puesta.

-No es nada personal amigo mio -dijo mientras me ayudaba a incorporarme. Pero tu me habrías pegado un tiro a mi, si hubiera dejado escapar semejante fortuna por una corazonada...

-Cierto -dije sin voz. Para añadir una vez me hube recuperado. ¡Nos vamos a seguirle la pista a esta zorra chicos!

Todas las armas se alzaron hacia el cielo, todos sonreimos ante la promesa de una emocionante cacería. Primero la hija, después el padre. Seríamos ricos antes de darnos cuenta.
Así que nos calzamos las cosas, miramos hacia delante y gruñimos hacia el cielo.
Este contrastaba fuertmente con la tierra, podrida y sin felicidad, debido a ese fuerte tono azul que aun se conservaba en el centro, y que parecía contemplarnos mientras pensabamos que tan solo 3 días atras nuestra presa se dirigía hacia el oeste, confiada en que nada le pasaría.

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Añadir como siempre los agradecimientos a Chiropteran, ilustrador oficial del Yay team conocido como Andreu, por su excelente aporte gráfico a la historia. Sigue dibujando así

Prólogo inexistente

Mientras la luz que entraba por la ventana de mi habitación se deshacía en sombras, mi cuerpo se estremecía ante la brisa que por esta entraba. La televisión de plasma reflejaba con tibieza los rayos del cada vez más inexistente sol, que se ocultaba ya por el horizonte; mi armario permanecía abierto mostrando mis camisas blancas, mis jersey y vagamente algún que otro pantalón medio oculto.
Desnudo me levanté dejando a mi hermosa acompañante dormir plácidamente. Me dí una ducha salpicada de sensaciones contradictorias y pensamientos malhadados, mientras escuchaba en la radio, las últimas noticias... "Nueva oleada de saqueos al silo de la parte sur de la ciudad. Los "sin-rango" han arrasado con numerosas provisiones de grano, carne en conserva y leche. Aun así el gobierno ha conseguido abatir al menos a 13 de ellos antes de que escaparan. Con esto se informa de nuevo a la población, que por ley estamos obligados a establecer nuestro rango para la correcta clasificación de..."
"Malditos partidos, maldita política que infecta el regalo que la humanidad recibió"

-Jhon... espero no molestarte, pero, ¿tendrías algo de comer? -dijo desde la puerta la exuberante joven rubia. Tengo muchísima hambre.

-Cindy, deja de comportarte así. ¿Sigues siendo mi novia sabes? -le dije desde la ducha. Esta "B" que llevo tatuada en el pecho nada importa, así que querida, ve al frigorífico y coge lo que desees, bastante me ha costado encontrarte entre los refugiados.

Al abrir la cortina seguía ahí, desnuda en su perfección, mirándome atónita.

- Jhon, el agua... se ha cristalizado... -decía mientras señalaba las estalactitas que pendían sobre la ducha.

-No le des importancia, al parecer es mi "poder" -dije acariciándola con suavidad. ¿te preparo tortitas? Ya se que casi son las 9, pero es lo menos que puedo hacer por mi amada.

Las distancias sociales que nos habían impuesto seguían pesando, pero en ese momento se destruyeron. Ella comenzó a llorar en mis brazos mientras me murmuraba "gracias, te quiero, gracias, te quiero" sin detenerse. No puedo llegar a imaginar el horror que pudo haber pasado desde el "advenimiento", pero la piel de su hombro en la que marcada a fuego aparecía la marca "SR" podía hacer que me lo imaginara.

-Mañana iremos al registro civil, ¿de acuerdo Cinty? -le dije mientras ibamos hacia la cocina. Tengo que declararte de "mi propiedad" para que puedas seguir conmigo... y después... casarnos...

Ella me miró con perplejidad, pero en seguida sonrió tomándome de la mano y me dió un tierno beso.

-Aun después de lo que sabes me han hecho... quieres seguir conmigo, a pesar de ser inferior a tu rango... Te quiero amor mio -dijo aun con las lágrimas saltadas.

Las heridas que tenía en la cadera, en los muslos, y más profundamente en la ingle, demostraba que había forcejeado con alguien y que quizás hubiera sido violada. Cuando estuviera lista para hablar de ello le preguntaría nombres, caras, rangos y entonces alguien moriría de hipotermia.

-Cariño, lo siento, pero empieza hacer frío... ¿podrías calmarte? -me comentó Cindy entre temblores mientras su respiración transformaba en vaho y después en pequeños cristalitos.

Al sentarnos a la mesa, le traje uno de mis pijamas para que se abrigara, y me puse a prepararle una tanda de tortitas mientras que ella daba cuenta de las tostadas.

-Por cierto amor mio, ¿qué significa eso de "tu propiedad"?

-Es muy sencillo mi querida Cindy, eres una "Sin Rango" como bien indica la marca de fuego... así que para poder estar conmigo, el mundo solo te permite hacerlo como mi esclava... -le dije girándome para mirarla mientras el horror se apoderaba de su bellísimo rostro. Así que tras unos papeleos serás oficialmente de mi propiedad literalmente...

Ella se levantó con miedo y comenzó a retroceder poco a poco, asumiendo el significado de mis palabras.
De pronto sus pies se congelaron dejándola inmóvil y haciéndola caer al suelo, justo a mi merced. Momento en el que pareció apreciar la bandera del gobierno de NuevaTerra, junto a mi traje de oficial del ejercito.
Comenzó a gritar, pero una mascara de hielo cubrió su rostro impidiéndoselo.

-Vamos querida. Siempre me rechazaste en el instituto, ahora eres mi novia, una más al menos, de mis mujeres... -le dije mientras lágrimas caían y se cristalizaban en sus mejillas. Sinceramente espero que dures más que ellas, antes de morir congelada.

Girándome dejé a la hermosa Cindy llorando en el suelo. Dios mismo me había concedido este poder, y los seres humanos los habíamos corrompido, por ello, yo como capitán debía enderezar la moral del mundo, aunque debiera helar el mismo infierno.
La noche se hizo completamente...
Mi nueva "esposa" y yo comimos tranquilamente y en silencio... Mañana por la mañana le preguntaría sobre esas marcas y sobre los desgraciados que se habían atrevido a dañar y mancillar aquello que me pertenece...

Aunque a la mañana siguiente ya no hizo falta...
Cindy apareció cristalizada a mi lado plácidamente.

Compungido llamé al servicio de recogida y limpieza, y me dispuse a ir al trabajo...

Papeleo y más papeleo... pero de repente, en la calle, medicando veo un ángel, Marcia, de la universidad.
Al acercarme a ella se asusta, pero se inclina como manda la ley. Al reconocerme deja escapar un suspiro de alivio y una sonrisa forzada. Cuando le pregunto su rango se señala el hombro con tristeza... ella tampoco había sido merecedora de Dios. Aun así la llevo conmigo, le consigo ropa limpia y le doy de comer, por mera amistad. Ella desconfía, pero pasado el rato me comienza a comentar si puedo ayudarla, si puedo sacarla de entre los "SR" y volverla ciudadana de nuevo... le digo que lo comentaremos durante la cena y que la invito a comer a mi casa...

Mientras la luz que entraba por la ventana de mi habitación se deshacía en sombras, mi cuerpo se estremecía ante la brisa que por esta entraba. Me fui a darme una ducha mientras mi acompañante simplemente... dormía...

Silencio un lamento

No es de extrañar, que cuando no estas la vida pase mas lenta... mucho más densa.
De que al mirar, por esa ventana, vea el cielo gris y no el mar en calma
No es al despertar, cuando al no sentir que me abrazas, comienza siempre mal mi mañana...
De que al amar, cuando conmigo estas, el mundo realmente se alza...
Como el telon antes de una bella historia... Esperando simplemente, ser narrada...

Acariciame, haz arder la llama... voluptuosa diosa de gélida mirada...
Amame, en ese rincon de tu propiedad que hay en mi alma...
Y sin pena pero con gloria, haz de un minuto una mañana...
Viendote, abrazandote, besandote, la misma realidad... permanezca olvidada

Fabulas del cielo

Un día la mismisima Luna...
Tal alta en el cielo...
Se puso a llorar...
Con enorme desconsuelo...

Un pato en una charca...
al observar el revuelo...
echando a volar...
quiso entonces preguntar...

-¿Cómo un astro tan bello...
puede llorar?
Afirmo el pato sin más...
¿a qué se debe tu duelo?

-Mi cumpleaños ha sido...
y un actorzuelo al representar...
ha cometido un olvido...
y asistido no ha...

El pato volando con dulzura...
las lagrimas raudo secó...
mojandose las plumas...
por lo que comicamente cayó...

El agua salpicó a todos lados...
desde a un gato hasta un tejón...
"La luna casi me ha ahogado...
por culpa de su aflicción"

Ante la escena, todo el mundo rió...
la misma Luna incluida...
iluminando toda la acción...
Elevandose con alegría...
De nuevo el ave voló...

Y entre toda la algarabía...
sabiamente sentenció...
"Nacido tu has para la risa...
deja de llorar sin dilación..."

"...Sin ti la noche es fría...
Todo yermo y descolorido...
Por eso al oido con cariño te pido...
Sigue siendo tu, y vive tu vida...
Que a todos nos irá mejor..."

El amanecer sorprendió a todos...
Pero la Luna durmiendo anunció...
"Ni siquiera seré la misma...
seré muchisimo mejor...

...Para que todos los seres nocturnos...
con muda adoración...
me sigan en uno y mil mundos...
peleando por mi atención"

Un guiño le echó al pato...
mientras en el horizonte se hundió
para que este cayera dormido en su charca...
donde cada vez que a la Luna vió...
le cantó esta historia... en forma, de canción"